Quiero demostrar con datos un aspecto del confinamiento que ya se ha tenido en cuenta en todos los países, aunque en algunos, en un principio, se prefirió sacrificar por la economía. Todos sabemos que el COVID-19 tiene una tasa de mortalidad muy baja, menos que la gripe común. Entonces, ¿por qué estamos encerrados en casa?

Tras tres semanas de confinamiento, es inevitable preguntarnos por qué estamos haciendo este esfuerzo. Sabemos que lo hacemos por el bien común, por todos, pero hay un sector de la población especialmente sensible, que es por el que estamos realizando este esfuerzo.

Quiero demostrarlo con datos que lo avalen y para ello voy a utilizar los datos que nos ofrecen los estados. Todos estamos de acuerdo en que las estadísticas se están haciendo de forma inexacta en la mayoría de los países y es muy difícil fiarse de ellas. Para para encontrar una muestra fiable, necesitamos datos de países:

  • Que hayan realizado muchos test a la mayoría de la población, infectada por el COVID-19 o no
  • Que hayan tenido una alta tasa de infectados y por tanto, de fallecidos
  • Necesitamos además datos desagregados sobre incidencia del virus en la población por grupos de edad y sexo.

Para buscar a países que cumplan la primera condición, la información más reciente que tenemos la ofrece el Financial Times, en un artículo en el que sitúa a Suiza, España, Corea del Sur, Alemania e Italia como los cinco países que más test han realizado a la población por millón de habitantes (datos del 25 de marzo de 2020).

Fuente: Financial Times

Con este orden, vamos a ver el número de casos de estos cinco primeros países a 1 de abril de 2020:

Fuente: Statista

La segunda condición, que el país tenga una alta tasa de infección comprobada, vemos que la cumple España e Italia por ser los países con mayor número de infectados confirmados. Por desgracia, también de fallecidos. Las estadísticas de Alemania no son muy fiables, ya que, con ese número de infectados, los fallecimientos son escasos, por lo que descartamos los datos de este país. Por suerte, desde hace unas semanas, España e Italia están aportando datos cada vez más valiosos.

De España tenemos datos del Ministerio de Sanidad, que diariamente publica un informe actualizado con nuevos datos. Este informe incluye la tercera condición para hallar una muestra fiable: datos desagregados por edad y género.

Letalidad por género y edad. Fuente: Ministerio de Sanidad

De forma similar, Italia tiene una web específica para el COVID-19, controlada por el Instituto Superiore di Sanitá, llamada EpiCentro, donde también se publican informes (con menos frecuencia que en España) con los datos que nos interesan.

Letalidad por género y edad en Italia. Fuente: EpiCentro


Corea del Sur solo aporta datos por edad, no incluye género.

Letalidad por edad en Corea del Sur. Fuente: Statista

Juntado los datos de los tres países, obtenemos la siguiente tabla:

Tabla de letalidad del COVID-19 en España, Italia y Corea del Sur.
Elaboración propia

Si representamos gráficamente estos datos:

Representación gráfica de la letalidad del COVID-19 en España, Italia y Corea del Sur.
Elaboración propia

He incluido a Corea del Sur para comparar la forma de las curvas, a pesar de la escasa letalidad en este país. Las curvas son bastante similares, teniendo en cuenta que Corea del Sur controló la epidemia con “solo” 165 muertos. Esto demuestra que sus datos eran fiables hasta que España e Italia empezaron a publicar sus propios datos con una mayor muestra estadística. Aún así, el patrón de mortalidad del COVID-19 se repite en los tres países.

Dejando estimaciones metodológicas aparte, estas gráficas demuestran que la mortalidad del COVID-19 es grave a partir de los 60 años, siendo especialmente letal a partir de los 70, sobre todo en hombres. Es decir, nuestros padres, abuelos, madres y abuelas.

No nos estamos confinando por nosotros ni por nuestros hijos, lo estamos haciendo por nuestros mayores. A partir de los 70 años, algo más de uno de cada diez personas moriría por el virus. A partir de los 80, uno de cada cinco.

Pero es que a esas edades es más probable morir”. Sí y no. Vamos a comprobarlo. Según los datos del INE más recientes, la pirámide de población en España en 2019 es así.

Elaboración propia. Fuente: INE

Vamos a ver los datos del INE más recientes (de 2018) sobre mortalidad orgánica o vegetativa. Es decir, vamos a ver el porcentaje de muertes en “condiciones normales”. Ten en cuenta que la pandemia del COVID-19 es una condición excepcional en 2020. Realizando la misma agrupación de frecuencias por edad, la tasa de mortalidad “normal”es así.

Elaboración propia. Fuente: INE

Estos porcentajes de mortalidad por COVID-19 son una causa de muerte que hay que añadir a los ya existentes. Es una causa de muerte que no existía en 2018. Teniendo en cuenta los datos de mortalidad orgánica y los porcentajes de mortalidad que hemos visto más arriba del COVID-19 en España (por eso de la diferencia hispana, aunque se podría hacer con los porcentajes de Italia), aplicados a cada tramo de edad, la pirámide quedaría así.

Esos cuadraditos, rojos a la izquierda y verdes a la derecha, de los extremos en los tramos superiores de la pirámide son personas, personas que morirían a causa del COVID-19. Personas que estadísticamente no deberían morir. Los siguientes cuadraditos, casi minúsculos, son las que se espera que mueran “orgánicamente”. Si llegáis a verlos, comparad los tamaños.

La siguiente tabla muestra la estimación de fallecimientos a causa del COVID-19 según los porcentajes de mortalidad (los tenéis más arriba) en España (obviad el signo -).

Elaboración propia. Fuente: INE y Ministerio de Sanidad

Estamos hablando de casi 1,3 millones de personas. Un holocausto.

¿Entonces qué va a pasar? ¿Vamos a estar encerrados hasta que se encuentre la vacuna?”. Supongo que las salidas se harán de forma escalonada, en función de la edad, si has pasado la enfermedad o no y la saturación del sistema sanitario. Hay muchos factores que aún se desconocen y que lo pueden condicionar, como el efecto del calor sobre el virus, pero aún hay que confirmarlo. Se trata de ganar tiempo hasta que se pueda producir a gran escala una vacuna viable.

¿Y mientras se encuentra la vacuna, qué hacemos?”. Concienciarnos de que tarde o temprano enfermaremos por COVID-19. Resignarnos a repetir periódicamente períodos de confinamiento para no saturar el sistema, ir infectando lentamente a la población asintomática y ganar tiempo para encontrar la vacuna. La siguiente gráfica es una estimación del Imperial College of London sobre el próximo año y medio.

Fuente: ICL

Los cuadros azules son períodos de confinamiento; la curva naranja son contagios por COVID-19.

Todos estamos aprendiendo de esta situación. Sin embargo, siento decir que, a falta de vacuna, el que los mayores sigan aislados indefinidamente es inevitable, por su bien.

Fuentes

Un pensamiento en \"Por quién nos confinamos [DATOS]\"

  1. Brillante… Al final me temo que los datos reales, dado que todos están mintiendo en las cifras, los conoceremos a toro pasado. Luego también habría que ver dónde se están usando los test. Si se están haciendo muestras entre la población o no. Creo que en España al menos no se están haciendo aún.

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