Los errores en la transmisión de los datos han sido una constante en todos los países, España incluida. El último anuncio de Sanidad ha sido la decisión de dejar de publicar datos el fin de semana. También han influido los cuatro meses de intenso trabajo de los epidemiólogos, con jornadas laborales maratonianas. «La avidez de información recae en personas que están agotadas», subraya el epidemiólogo Javier del Águila.

Las unidades epidemiológicas de cada región han ido a rebufo de las indicaciones que marcaba Sanidad, a lo que sumando la escasez de técnicos que introdujeran esta información en una base de datos, o informáticos que desarrollen programas para automatizar esta subida, los datos llegarán con retraso, incompletos y en malas condiciones.

Existen cuatro factores que han provocado este aparente caos de información demandada por los medios de comunicación y la ciudadanía.

1º Falta de personal

En principio, un mismo epidemiólogo se encargaba tanto de hacer la encuesta a la persona infectada como de introducir esta información al Sistema para la Vigilancia en España (SiViES) gestionado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III y al que tienen acceso los servicios de epidemiología de las CCAA. Pero el primer impacto del covid-19 en marzo desbordó por completo estos servicios con muy pocos funcionarios.

Imagen: La Sexta

Se recurrió a la solución de reclutar a todo tipo de personal para que les echaran una mano para gestionar tal volumen de datos. Médicos de atención primaria, auxiliares, administrativos, residentes, estudiantes, voluntarios y hasta amigos. Cualquier perfil que pudiera picar los datos era bienvenido.

2º Equipos interdisciplinares

La epidemiología es una especialidad que también se combina con otras destrezas: medicina, virología, estadística, sociología, movilidad… No es de extrañar, por tanto, que los servicios de epidemiología se interesen cada vez más por estos perfiles más alejados de la medicina.

3º Falta de coordinación institucional

España es un Estado autonómico cuyas competencias en materia sanitaria recaen en las comunidades autónomas. En los países descentralizados, la coordinación entre territorios es fundamental a la hora de hacer frente a una pandemia y a cualquier otro problema global. Alemania es un buen ejemplo de esta coordinación. Estados Unidos es el ejemplo contrario.

Un sistema de información serio engloba las bases de datos, quién las recoge, cómo se recopilan, con qué objetivos y bajo qué normativas. En España todo esto tiene el lastre de estar dividido en 17 fragmentos que había que coordinar para afrontar un problema que afecta a todo el país.

4º Diferentes sistemas informáticos

La principal consecuencia de esta falta de coordinación es que cada comunidad mantiene un sistema informático diferente, cuando no varios en función del nivel de atención, como sucede en la Comunidad de Madrid, que tiene un sistema para la atención primaria y otro diferente para los hospitales. Esto hace más difícil el seguimiento de los pacientes, ya que el historial clínico puede estar completo en un sistema e incompleto en otro

Imagen: Comunidad de Madrid

El sistema SiViES fue desarrollado por tres personas y apenas cuenta con tres años de vida. Es el elemento clave de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiólogica (RENAVE) y en la vigilancia del covid-19.

El formato ha sido el gran olvidado en la gestión de los datos del covid-19. No había una estandarización. El BOE publicaba qué datos tenían que recoger las comunidades, pero cómo los recopilaba cada comunidad era cosa suya.

Fuentes:

  • El agujero negro por el que se coló el virus. Publicado el 24 de junio de 2020. El País
  • Los datos del coronavirus han sido un caos. Estas son las lecciones aprendidas. Publicado el 11 de julio de 2020. El Confidencial

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *