No se trata de menosprecio por quien no ha podido ni de rechazo por las víctimas de una educación limitada. Se trata de hartura contra la ignorancia voluntaria que llevamos décadas promocionando y ningún responsable se ha preocupado por corregir.

Primero, les invito a que vean este breve vídeo:

Con ustedes, Richard Feynman

“Creo que es mucho más interesante vivir sin saber que tener las respuestas equivocadas”

Al señor Richard Feynman le conocerán seguramente por ser mencionado constantemente en la serie Big Bang Theory. Fue ganador del premio Nobel de Física en 1965 por estudiar las interacciones subatómicas y creador de los famosos diagramas de Feynman (demás de excelente percusionista, vividor y asiduo a bares de top less).

Me miro a mí mismo y miro a mi alrededor. Cuando intento expresarme, cuando intento comunicar, la única herramienta universal que tengo a mi alcance es el lenguaje. Podría hacerlo a través de imágenes, de narrativas visuales, de pintura, fotografía o danza. Podría recurrir a las siete artes clásicas o a las nueve artes modernas, expresar conceptos complejos o emociones básicas. Pero la única forma, inmediata, recurrente, accesible y transportable, es la lengua, con su retórica, gramática y dialéctica.

Está en cada uno valorar el lenguaje y querer hacerse entender. Excluyamos las formas de hablar características de cada zona geográfica, los giros, los acentos, el argot, los modismos, etc. Recuerdo vagamente que, en los 80, a un familiar recién licenciado le rechazaron varios escritos en los tribunales por errores ortográficos. Con la perspectiva del tiempo, me pregunto, ¿fue por pereza, por prisa o, simplemente, ignorancia?

Otra cosa muy distinta es no tener ganas de saber. No me refiero precisamente a la ortografía, sino al mundo que nos rodea. En la era de la comunicación, en la que problemas graves se han sustituido por problemas sencillos, es también la época en la que la cultura es más cercana al ciudadano: Internet, libros, estudios, becas… Todo gratis. Inmediato. Accesible. Recuperable.

Pero salgo a la calle y me encuentro cosas como estas:

Como memes no llegan a la altura de un aprendiz. Como muestra social, es dramático que ésta sea la cultura popular (¿anti-cultura?) que vemos diariamente:

Reconocer que no se sabe no tiene importancia, sea por falta de oportunidad o por pereza, siempre puedes arreglarlo. Lo dramático es no saber y creer que se sabe. Todos somos ignorantes, pero, en el mundo que nos ha tocado vivir, presumir de ser inculto debería ser delito.

Mi abuela, nacida en 1904, apenas sabía escribir su nombre correctamente y poco más. También se moría de hambre en España, cosa que ya no ocurre. Más de cien años después, parte de la generación millenial, nacida en los 80, eligió trabajar aprovechando el boom de la construcción y apenas tuvo interés en mejorar. Las redes sociales están plagados de coletillas, expresiones irracionales que, permítanme, hacen daño a la vista. Programas frívolos y sin sustancia aprovechan el poco ridículo del famoso de turno para ser líderes de audiencia. Concursos televisivos demuestran, nervios apare, que ni los más básicos conceptos escolares calaron en los jóvenes.

«Te quiero pi»

Dice el maestro Terry Pratchett: “es la imaginación, no la inteligencia, la que nos hace humanos”. Y yo añado, es el interés, no la obligación, lo que nos hace mejores.

Por favor, que no os pueda la falta de ganas o el derrotismo del “ya soy mayor para estas cosas”. Lee y aprende sin miedo a quedarte a medias, porque el sabio no es el que sabe mucho sino el que sabe encontrar lo que necesita, y la cultura es el alimento del alma. Nunca sabrás todo de todo sino que las certezas se reducirán y las dudas se multiplicarán, pero serán dudas mucho mejores y que baremarán lo mucho que te falta por conocer. Declarémonos ignorantes. Y a mucha honra.

Todo lo ignora quien nada duda

Conde de Rebolledo

Desgraciados los hombres que tienen todas las ideas claras

Louis Pasteur

No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles

Esquilo

Equivócate, equivócate y vuélvete a equivocar pero cada vez equivócate mejor

Samuel Beckett

La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados

Descartes

La inteligencia embellece a la gente

Oriana Fallaci

No digas todo lo que sabes, pero procura saber siempre lo que dices

Matthias Claudius

Una tontería sigue siendo una tontería aunque sea dicha por 50 millones de personas

Anatole France

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho

Cervantes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *